Bueno, pues esto va de alguien a quien le gusta todo, todo lo que sea transformar una cosa en otra. Me gustan mucho las manualidades, de siempre. Soy la típica manitas arregla todo, cada vez que algo se rompe en casa ahí voy yo a buscarle arreglo... Aunque eso sí: "Milagritos"... a Lourdes...
Desde pequeña veía a mi abuela haciendo crochet y me fascinaba cómo de aquellos ovillos de hilo salía una magnífica colcha. Le dije que me enseñara, pero me aburría de hacer los mismos cuadraditos una y otra vez... ¡¡¡Si hubiera visto en aquella época los originales amigurumis que se hacen ahora!!!
Otra vez a una mujer de mi barrio se le ocurrió ponernos a todas las vecinas a hacer botas de punto con dos agujas. ¡Hice tres pares! Y el resto de las chiquillas jugando a las casitas...
Y cómo no, mi fascinación absoluta, la máquina de coser. Una de mis tías se dedicaba a la tapicería y como sabía coser muy bien a veces en Carnavales nos hacía algunos disfraces. Yo veía las telas, los patrones, las tijeras, las cintas de medir. Me encantaba ese mundo. Por otra parte otra de mis tías tenía unas amistades que también se dedicaban a la costura, pero más de confección y cuando me llevaba a visitarlas me dejaban los puños de las camisas viejas para que les hiciera trajes a mis Barbies. ¡Nunca me iba de allí hasta que no terminaba el traje! A ellas les hacía mucha gracia, no tendría yo más de 8 años.
Pero crecí. Y eso eran cosas de las madres y las abuelas, entre las adolescentes no era lo más "cool" y menos entre las jovencitas veinteañeras. Así que pasaron los años, fui a la universidad, empecé a trabajar, fui madre... Y digo yo, ¡ya es hora de hacer lo que me salga del pirulí!
Desde hace un tiempo a esta parte he ido coleccionando todo tipo de ganchillos de crochet y dos agujas, no tejo mucho porque la verdad es que no tengo mucho tiempo. Pero cuando empiezo algún proyecto se convierte en un vicio hasta que lo acabo. Llevo mucho tiempo queriendo aprender corte y confección, pero o no me cuadraba el horario o las clases eran muy caras o un montón de otros inconvenientes. Tengo máquina de coser y remalladora, las uso para cosas muy sencillas: bajos de pantalones y cosas así, me daba mucha pena no sacarles más partido. ¡¡¡Pero ya lo voy a hacer!!! El próximo lunes empiezo las clases.
Así que ya os iré contando qué tal, mi intención es presentaros mis máquinas antes de empezar las clases para daros mi opinión de novata y, cuando ya tenga suficientes conocimientos, volver a hacerles una reseña y comparar ambas opiniones. Creo que puede ser un experimento interesante.
Espero disfrutar mucho esta experiencia y hacerle disfrutar a quien le apetezca acompañarme siguiendo este blog.
¡Hasta la próxima!
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